INFECCIONES DEL TRACTO GENITAL FEMENINO

Existen infecciones exógenas y endógenas de los órganos reproductivos de mujeres y hombres.

Exógenas suena como “exóticas”, y exóticas suena probablemente a Caribeño, en el subconsciente popular. Desenredando el hilo: las infecciones exógenas no vienen del caribe, y no son lo mismo que exóticas. 

En realidad, el término exógeno se refiere a las infecciones que tienen como origen algún microorganismo EXTERNO a nuestra microbiota local, no necesariamente extraño en nuestro ambiente. Un ejemplo es el de una persona hospitalizada que requiere cateterismo vesical, y que desarrolla una infección urinaria por contaminación de la sonda. En los exámenes de laboratorio aparecerá como culpable un microorganismo del hospital, (aunque también puede aparecer uno propio que se arrastró con la sonda, desde la piel hacia la vejiga). En ambos casos, tenemos una infección en una zona del cuerpo, en este caso en la vejiga, por una bacteria que no “va ahí”. 

Entonces, ¿qué significa endógeno? Adivinen. En este caso estamos hablando de algo propio. Que se originó desde el principio en nuestro interior. (No nacemos estériles. Puede ser un buen tema para un siguiente artículo)

Bueno, ¿podemos tener infecciones endógenas? La repuesta es más o menos sí.

La paradoja es que las primeras son fáciles de identificar y de tratar. Básicamente, ya seas médico o matrona, el adiestramiento académico está dirigido a ver todo problema microbiológico como una si se trata de una infección exógena (ya sabes lo que es).

En cambio, las invasiones endógenas, pese a ser las más inocuas, son menos comprendidas, a veces mal diagnosticadas, y por lo mismo, tienden a la recurrencia. Este es el caso de la vaginosis bacteriana, o candidiasis

Las infecciones endógenas corresponden más bien a una disfunción de la microbiota local.

 

Por esta razón, las entrevistas clínicas deben ser más amplias. A quienes se han atendido conmigo, en Concepción, o a distancia; les suelo advertir al comienzo de la cita: “ponte cómoda, aquí estaremos cerca de una hora”

A veces, los trastornos endógenos pueden ser una consecuencia del tratamiento de un trastorno exógeno, que no fue integral, o que no tuvo el seguimiento adecuado. Entre muchas otras causas.

Como sea, padecer de una disfunción de la microbiota del los órganos genitales externos puede ser una pesadilla. 

Es necesario tomarse en serio lo que está en juego para una mujer, sobre todo en cuanto a calidad de vida. No poder estar en paz sentada, de pie, en el trabajo, y que tu vida sexual haya volado alto, no es normal. 

Por lo general, recibo a mujeres que han atravesado tremendo viacrucis en cuanto a tratamientos farmacológicos indicados por “especialistas”. Algunas sin nunca haber pasado por estudios de laboratorio. Mucho menos con consejería sobre cambios en el estilo de vida. 

En resumen, con una buena entrevista clínica, un plan de manejo personalizado y paciencia, ¡podemos volver a estar en paz con todas las partes de nuestro cuerpo!

Te espero en Concepción.

Cariños 

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