Las matronas han demostrado una admirable capacidad de adaptación y respuesta a los cambios en las necesidades de atención sanitaria ginecológica de las mujeres. Sin embargo, la mayoría de nosotras seguimos trabajando en solitario, sin el respaldo del Estado ni de los grandes inversores. Estamos profundizando nuestro conocimiento para satisfacer las demandas de salud pública. Nuestro enfoque de servicio evoluciona continuamente con la aparición de nueva evidencia científica.
Hoy sabemos que la atención personalizada, una perspectiva integral centrada en la persona y con enfoque de género; nos permiten realizar diagnósticos más precisos y desarrollar planes de acción eficaces.
Actualmente, las matronas se especializan en todos los aspectos del ciclo de vida de la mujer, desde la infancia hasta la vejez, así como en todos los trastornos del sistema ginecológico y sexual. En mi consulta ginecológica, ubicada en Concepción; puedes recibir atención especializada en infecciones genitales recurrentes (como la candidiasis), ciclos menstruales irregulares y dolor pélvico. Las matronas se están desarrollando más rápidamente que el sistema de salud chileno, lo que nos obliga a trabajar bajo un código sanitario obsoleto y un sistema nacional de previsión de salud (FONASA) que aún no está preparado para financiar una atención personalizada e integral.
El objetivo principal del Fondo Estatal de Salud es satisfacer las necesidades sanitarias básicas de la mayoría de la población del país. Como afirma FONASA en su sitio web: “…facilitamos la atención solidaria de miles de personas carentes de recursos a lo largo de todo el territorio. Protegemos el acceso a la salud de las personas sin discriminación, con independencia de su edad, género, situación financiera, nacionalidad o condición de salud.”
Esto se traduce en destinar los recursos a cubrir las necesidades de salud generales y vitales de la mayor cantidad de habitantes posible. Parte del resultado es que las bonificaciones al trabajo de los profesionales que ofrecemos atención personalizada, con un enfoque funcional e integrativo, sean mínimas, dificultando el trabajo en convenio con FONASA. Este desajuste afecta directamente a las consultas de salud destinadas a resolver problemas menos vitales, pero que impactan en la calidad de vida de las mujeres, como las infecciones genitales recurrentes, ciclos menstruales irregulares y dolencias pélvicas complejas.
La mayoría de las mujeres que recibo en consulta son “policonsultantes”, es decir, han peregrinado de un profesional a otro durante bastante tiempo. Reciben las mismas respuestas, una y otra vez, en consultas de 20 minutos que no permiten una atención que considere la salud y la enfermedad como estados influenciados por diversos aspectos con los que interactúa una persona.
El panorama ideal para las matronas y otros profesionales (nutricionistas, kinesiólogas pélvicas, psicólogos, médicos de medicina funcional, etc.) es trabajar en convenio con FONASA. La realidad es que, dada la poca importancia que este sistema otorga a este tipo de atención (que implica recibir a un paciente por cada 60 minutos, en comparación con los tres o cuatro usuarios que se pueden atender en 1 hora realizando atenciones de quince a veinte minutos); la bonificación otorgada por FONASA solo nos permitiría cubrir alrededor del 30% del costo real de una atención centrada en la persona. Esta incluye la evaluación de sus hábitos y rutinas, la contemplación de su historia personal y entorno social, entre otros. Adicional al tiempo destinado a un correcto examen físico y ginecológico.
En conclusión, tanto la matrona moderna como la mujer actual seguirán enfrentando desafíos significativos debido a un sistema de salud que no ha evolucionado al mismo ritmo, desconociendo el rol de la primera y las necesidades de salud de la segunda. Con todo, continuaremos brindando la mejor atención posible, considerando la calidad de vida en todas las etapas del ciclo vital como un bien muy preciado. Creando desde nuestras posibilidades las mejores opciones de atención particular para que todas puedan acceder a una atención de salud ginecológica que genere los efectos positivos deseados en su vida sexual y reproductiva.
Espero haberte ayudado a comprender la situación actual de trabajo de las matronas y otros profesionales sanitarios independientes en Chile.
¡Cariños!